Padres canguros: beneficios de portar al bebé pegado a ti

La seguridad y el buen desarrollo de los bebés es la máxima preocupación de todo padre. Esa preocupación aumenta cuando nos preguntamos cómo debemos de viajar y transportar a nuestro niño: carrito, portabebés, mochilas… infinidad de métodos.

El colegio profesional de fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, ha recomendado, dentro de su campaña `12 meses, 12 consejos de salud´, el uso de portabebés ergonómicos en lugar de los carritos para transportar a los niños.

Aquí os dejamos algunos de los beneficios si apostamos por el fular portabebés:

Según los expertos, con este método el niño llora menos. El motivo, el bebé queda a la altura del pecho, con lo que aumenta su estimulación visual, preceptiva y auditiva. Esto también le ayudará a facilitar aprendizaje del lenguaje y la socialización.

padres-cangurosTambién favorece el vínculo personal con el niño. Transportar al bebé pegado junto al pecho hace que el niño sienta a los padres, dándole tranquilidad ya que este contacto corporal hace que el niño reconozca el cuerpo como su hábitat. Para un recién nacido esto es fundamental ya que seguirá siendo el calor del cuerpo humano.

Mejor adaptación al entorno que percibe. Al estar a la altura adecuada, el bebé percibe todo lo que su portador percibe durante las tareas habituales que realiza. Esto hará que nuestro niño se vaya adaptando mejor al entorno y a las situaciones amenazantes a través de la información que a él le llega.

Protección de su espalda y cadera. Es crucial para el desarrollo de nuestro niño, colocándolo de la forma adecuada, respetando su posición natural (rana), el bebé va erguido y favorece el fortalecimiento de sus músculos de la espalda, especialmente en lo prematuros. Así mismo, regulará mejor su temperatura corporal.

Beneficios también para los padres. Llevar al niño a la altura de nuestro centro de gravedad y con la tela bien extendida, nos evitará dolores de espalda. Además aumentará nuestra autonomía y movilidad, dejando las manos libres para hacer nuestras tareas diarias.

Cómo se pone

Existen diversas formas y cada una se adapta a la edad y tamaño de nuestro bebé.

Desde la bandolera o posición cuna para recién nacidos, hasta el método más sencillo es el de la cruz envuelta, se recomienda para bebés con unos 6-7 meses y para aquellos padres que se inician con el porteo como método, ya que con esta postura evitaremos dolores de espalda y logramos una postura ergonómica en nuestro bebé.

Aquí os detallamos paso a paso cómo lograr una cruz envuelta.

Lo primero es extender el fular y colarte el centro de éste sobre tu cintura, sin doblarlo, a lo ancho, para poder cruzarlo en la espalda. Acto seguido, pasamos los extremos a hacia nuestra espalda y pasaremos sobre los hombros haciendo una cruz en la espalda, los bordes deben quedar sobre tu pecho como unos tirantes.

Llega la hora de colocar a nuestro bebé. Sujetándolo bien (nos podemos ayudar apoyándolo sobre nuestro hombro), le introduciremos -mirando hacia nosotros- entre la banda horizontal delantera de nuestro fular y nuestro pecho: coloca la tela entre las corvas de las piernas del bebé e introduce la tela sobrante inferior entre el bebé y tu cuerpo. Su culete deberá quedar a la altura de nuestro ombligo.

Antes del siguiente paso, asegúrate que esté bien colocado y a la altura adecuada (deberíamos poder besarle sin darle con la barbilla). El siguiente paso es pasarle las telas que dejamos sobre nuestros hombros, por su espalda: bien extendidas, empezaremos a ajustar. Para no perder la tensión empezaremos por el borde que ha quedado más pegado a tu espalda. Tensamos llevándolo por el costado del cuerpo del bebé hacia abajo, hasta sujetarla con la mano contraria bajo el culito.

Repetimos el proceso con la tela del otro hombro mientras seguimos sujetando al bebé y la tela ya tensada. Una vez ajustadas las dos piezas de tela, cruzaremos los extremos hacia nuestro lumbar y volvemos hacia delante, a la altura de nuestra tripa, donde anudaremos (como si fuera un delantal). Revisa que la tela esté bien extendida sin que haga presión y nos dañe los hombros y nuestra espalda.

Recomendamos primero practicar con un muñeco, también varias veces delante de un espejo o ayudado por otra persona, hasta que estemos bien seguros y nos manejemos con la cantidad de tela que requiere esta forma.

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